Representación social y storytelling mejoran la intervención en las organizaciones

La representación social y el storytelling son herramientas que contribuyen a mejorar la intervención en las organizaciones como objeto de estudio, pues la primera permite nombrar la realidad y construirla mediante prácticas sociales, mientras el segundo hace posible acceder a las distintas versiones en la corporación, de acuerdo con lo expuesto por la doctora Ana Gabriela Piedra  Miranda y el doctor Alfredo Andrade García, investigadora e investigador de la Unidad Cuajimalpa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Durante su intervención en el segundo día de actividades del XII Coloquio de Investigación en Comunicación, la doctora Piedra Miranda dijo que la cultura organizacional se empezó a estudiar desde los años 1960 y con más auge en la década de 1980 y ésta refiere a un conjunto de elementos que conforman la realidad o el espacio.

Tales elementos tienen que ver con valores, artefactos y símbolos que pueden ser entendidos en dos planos: por un lado, en el terreno de la acción y lo que es visible y tangible y, por otro, el que tiene que ver con la reflexión y, por tanto, de lo que es intangible de las prácticas sociales, como las creencias.

Una forma de acceder a la cultura organizacional como objeto de estudio es a través de las representaciones sociales, como un método de aproximación a la realidad.

La representación social puede definirse como un constructo teórico que se utiliza para describir estados mentales o sociales de cualquier naturaleza, en este caso, la cultura organizacional. (Minuto: 08:40)

En ese sentido, “nos permiten nombrar una realidad, que es erigida por los sujetos a partir de la interacción y los intercambios simbólicos que tenemos como seres sociales y además con la capacidad de crearla a partir de prácticas sociales”, dijo al abordar el tema de Métodos de indagación en la comunicación de las organizaciones.

En términos metodológicos “Moscovici nos recomienda utilizar herramientas para recuperar el material discursivo y, de esta forma, acceder a la representación social”; por su parte Abric propone métodos interrogativos, asociativos y de identificación de la estructura figurativa de la misma.

También destacó las aportaciones de la escuela latinoamericana que “me parece la más revolucionaria, la más horizontal y que trata de agregar más herramientas participativas a la investigación. Además, “comprende que las representaciones sociales moldean nuestro mundo y que los sujetos somos agentes que constantemente creamos nuestra realidad”.

La investigadora señalo que su interés se centra en las organizaciones de defensa del medio ambiente, porque tienen valores, comportamientos y conocimientos que están inscritos específicamente en un sistema ecológico, cultural y político determinado.

El estudio de estas organizaciones demanda un abordaje plurimetodológico que implica combinar diferentes herramientas y llevar a cabo un proceso de recolección, procesamiento e interpretación de la información.

Al respecto comentó que el conocimiento de las representaciones sociales “me ha ayudado a desarrollar herramientas participativas para incentivar el diálogo en este proceso de conocimiento de las organizaciones defensoras del ambiente”.

Las representaciones sociales, en ese sentido, abren una oportunidad teórica y metodológica para los estudios que se quieran hacer en el ámbito de cualquier tipo de organización. (Minuto 12:00)

El doctor Alfredo Andrade García enmarcó Storytelling como parte de las narrativas institucionales, ya que son “un vehículo de acceso a entender los procesos de la organización”, por lo que pueden desplegarse varias vías de indagación, “particularmente sobre los intereses gerenciales en favor de los actores de la corporación con fines emancipatorios o democratizantes o simplemente para mantener el orden definido”.

Esta herramienta permite acceder a las distintas versiones de las historias de la organización y varios autores han explicado cómo se da la apropiación de los fenómenos del tipo por parte de los mismos actores.

La alternatividad de este recurso radica en que “nos salimos de un encuadre que es de orden más cuantitativo y nos desplazamos a un enfoque interpretativo”, con el objetivo de mostrar cómo son producidas socialmente las realidades organizacionales a partir de los relatos de los protagonistas, independientemente de dónde se encuentren ubicados en ellas.

Algo más que permite el Storytelling son los procesos de construcción de identidad, es decir, cómo los sujetos logran identificarse y sentirse parte de una organización; entender la subjetividad de sus actores, y observar la polifonía del organismo, pues todas son un conjunto de voces “y es interesante escuchar las tramas que se van enganchando entre los distintos discursos”, lo que es fundamental porque permite comprender el sentido, identificar conflictos y cómo se comparte el conocimiento, sostuvo. (Minuto 21:00)

El investigador destacó que con el Storytelling, “nuevamente centramos la comunicación y le damos un papel protagónico”, porque en los estudios tradicionales de la comunicación organizacional, ésta se entiende sólo como un dispositivo o una herramienta, pero “se trata de un elemento fundamental”. Por ello “la preocupación en nuestro grupo es darle esta relevancia a la comunicación”.

El Coloquio de Investigación en Comunicación se realizó para dar a conocer los avances de las investigaciones de los profesores del Departamento de Ciencias de la Comunicación de la Unidad Cuajimalpa; entre los temas que se abordaron durante el 19 y 20 de diciembre estuvieron Comunicación de la ciencia en México. Producción audiovisual de la divulgación y comprensión del conocimiento; Estudio sobre la imagen, el sonido y la cultura digital; Comunicación política, y Tecnología y Comunicación, entre otros.