La Crolumna/Javier Macías García

El retrato de Adán Augusto

Los otros mensajes

En la nueva era, con el apoyo de las redes sociales, los políticos suelen difundir fotografías y videos, con la idea de enviar un mensaje. Con ayuda de sus especialistas en comunicación social redactan algunas líneas y montan todo un escenario, para dar la mejor impresión posible. Pero descuidan aspectos, con los que transmiten otros mensajes, que ni cuentan se dan. Clic, clic… “¡Listo! Súbelo a las redes sociales”.

Esto le pasó a Adán Augusto López Hernández. El flamante secretario de Gobernación trató de comunicar que, mientras la mayoría se divertía en el partido de México contra Polonia, él estaba trabajando. Sin embargo, no se quiso mostrar tan alejado de ese momento, por lo que deseo éxito a la Selección Mexicana.

Escribió en su cuenta de Twitter: “En la oficina revisando el borrador de la iniciativa de reforma a las leyes secundarias en materia electoral. ¡Éxito a nuestra #SelecciónMexicana!”.

Aparece en mangas de camisa, tratando de simular que está muy concentrado en la revisión de la iniciativa, contenida en un folder de unas mil hojas. No está en su escritorio, sino en una mesa de reuniones, rodeado de papeles y cuatro libros; uno que está oculto, otro en segundo plano y dos más: “Augustus”, la edición en inglés de “Augusto” de Adrian Goldsworthy, y “La muchacha indecible: Mito y misterio de Kore”, de Giorgio Agamben y Mónica Ferrando.

Él, considerado una de las corcholatas favoritas del presidente Andrés Manuel López Obrador, pretendió dar la imagen de ser un funcionario responsable, interesado por los temas urgentes y, sobre todo, culto. Un digno sucesor del habitante de Palacio Nacional. Sin embargo, en la elección de los libros se equivocó y da un mensaje inimaginable.

Clic, clic, clic el retrato ya salió
Clic, clic, clic ¡Señorita se movió!
Clic, clic, clic probaremos otra vez
Pero afine la mirada pa’ que no salga al revés
Y no enseñe los colmillos que parece Lucifer

(Letra de la canción “El retrato de Manuela”, de Chava Flores)

“Augustus”

Es probable que haya elegido “Augustus”, para hacer evidente su nombre: Adán Augusto. Pero, el resumen del libro dice: “Consumado manipulador, propagandista y con gran dominio de la teatralidad, Augusto podía ser impulsivo y emocional, despiadado y generoso. De la familia y los amigos esperaba que representaran los papeles que les había asignado, por eso exilió a su hija y su nieto cuando no se ajustaron al guion. Fue el suyo un gobierno repleto de contradicciones por lo que su personalidad resulta difícil de aprehender…”

Con este texto, refuerza el mensaje de su fotografía. Le armaron todo un escenario, con el que pretendió manipular y con una pose de estar muy concentrado en su lectura; es decir, el dominio de la teatralidad. Es impulsivo, como lo demostró en su encuentro una señora, a quien le preguntó: “¿Usted confía en mí?”. “No, yo no confío en usted”, respondió la manifestante. “Pues yo tampoco confío en usted”, dijo el secretario de Gobernación.

De acuerdo a la sinopsis del libro, “Idus de marzo del año 44 a.C., Julio César fue asesinado a los pies de la estatua de Pompeyo. En ese momento, Octavio no era más que un oscuro adolescente recién adoptado por el primer hombre de Roma. Ante el magnicidio, dio un paso al frente y se proclamó su legítimo heredero y sucesor. Nadie le tomó en serio; sin embargo, en pocos meses formó un ejército y consiguió alzarse como uno de los tres hombres más poderosos del momento con Marco Antonio y Lépido.

“Durante la década siguiente su autoridad se fue consolidando mientras Marco Antonio fracasaba en Oriente y caía en los brazos de Cleopatra. Octavio, confiado en sus fuerzas, atacó a su viejo aliado y le venció. En el 31 a.C., ya sin rivales, se convirtió en el primer emperador acabando para siempre con la República. Y así, Octavio pasó a llamarse Augusto y Roma se transformó en un imperio”.

En este contexto de sucesión presidencial adelantada, el mensaje que transmite no le sería favorable. De por sí la contienda interna ya muestra evidentes signos de ataques, descalificaciones y diatribas. Salvo que pretenda asumir la personalidad del protagonista de esta historia.

“La muchacha indecible: Mito y misterio de Kore”

Con este segundo libro, el flamante secretario de Gobernación nos muestra una preferencia hacia lo mítico, a los sueños y lo ilusorio. En la actual coyuntura, la aspiración presidencial no deja de ser sólo un sueño, porque a pesar de que lo “destaparon”, en la conciencia colectiva y, más en las filas de Morena, no deja de ser el segundo lugar, atrás de Claudia Sheinbaum. No ha logrado remontar en las encuestas, pese a que se esfuerza por darse a conocer a nivel nacional.

“Se dice que quienes se iniciaban en los misterios de Eleusis, en la Grecia antigua, alcanzaban el conocimiento supremo, y todos los secretos del mundo se revelaban ante ellos. La figura central de esa revelación “en la que se concentraban el saber y la vida”, era una muchacha indecible. Cualquiera que tuviese la fortuna de contemplarla, alcanzaría la iluminación que sólo los iniciados conocen, y su vida sería más clara, más elevada, más sencilla. Pero ¿cómo encontrarla?, ¿cuál era su forma?, ¿qué nombre tenía?

“Leer este libro es adentrarse, de la mano de Agamben y Ferrando, en un proceso de iniciación. Pero ¿una iniciación a qué? No se trata de una doctrina secreta de la cual no podamos hablar, sino de la vida misma y de la ausencia de misterio. Porque, al cerrar este libro, habremos aprendido que en el mundo no hay nada que se oculte ante nosotros, y que toda la belleza a la que podemos aspirar se concentra en la figura de una muchacha indecible. Y, al menos durante la lectura durante los instantes de nuestra iniciación, la felicidad y la bienaventuranza se instalarán en nuestra vida”, se lee en la sinopsis del libro.

¿Adán Augusto habrá encontrado ese conocimiento perdido, que permite a los iniciados mirar su propia existencia de un modo completamente nuevo y más feliz?

No precisamente. La ha tenido difícil. No pudo alcanzar el consenso para la reforma constitucional en materia eléctrica y en la de la extensión del plazo de la permanencia de las Fuerzas Armadas, los legisladores del PRI le echaron la mano; primero con la presentación de la iniciativa y, segundo, con los votos necesarios para alcanzar la mayoría calificada. Ya viene otro revés, ahora con la reforma político-electoral; el bloque opositor ya advirtió que no pasará. Así que, él y los legisladores de Morena, pretenden dar otro albazo, con la modificación de las leyes secundarias. Puede seguir soñando en encontrar a “La muchacha indecible”.

Clic, clic, el retrato ya salió. Súbanlo a redes sociales.