Ricardo Monreal y su Plan de Reconciliación Nacional

Simbolismos en la fecha y lugar

Respetaaaable público: Lucharán a una caída sin límite de tiempo. En la esquina de los técnicos, Monnnnnri El Innndooomable, y en la esquina de los rudos…

Vaya decisión de Ricardo Monreal de presentar su Plan de Reconciliación Nacional en esta fecha y, como escenario, la Arena México.

Lo hizo en la víspera de la celebración del 112 Aniversario del Inicio de la Revolución, una guerra civil que enfrentó a los mexicanos; a seis días de la marcha en defensa del Instituto Nacional Electoral y a una semana de la contramarcha a la que convocó y encabezará el presidente Andrés Manuel López Obrador; es decir, en medio de las manifestaciones que representan la actual polarización del país.

La Arena México es una excelente analogía de la nación y el momento actual: un espacio de lucha, de pelea, de confrontación; donde se congrega un público dividido entre rudos y técnicos; lo que hoy sería, a decir del mandatario, entre conservadores y quienes promueven la cuarta transformación. ¿Quiénes son los técnicos y quiénes los rudos? La respuesta depende a quién le pregunten, porque en esto, tampoco hay acuerdo.

En el templo de la lucha mexicana, donde en cada función se desbordan las pasiones y se imponen a la razón, como en la actualidad sucede en las sesiones del Senado de la República, Monri El Indomable se erigió como el fiel de la balanza rumbo a las elecciones del 2024; reiteró su interés por suceder a López Obrador y ser el presidente de la reconciliación nacional.

Se lanza a sabiendas que en el cuadrilátero de su partido, el réferi está aliado con la corcholata favorita y, como ha sucedido muchas veces en la Arena México, una confabulación entre el juez del encordado y los rudos, con todo y sus marrullerías, han despojado de sus máscaras, cabelleras y campeonatos, a quienes practican una lucha limpia.

Entre llaves y candados

Monri El Indomable dio una muestra de sus muchos años de experiencia. Quienes esperaban una lucha aérea, de topes y patadas voladoras, quedaron decepcionados. Lo hizo a ras de lona, con los pies firmes y con un amplio conocimiento del terreno que pisa. Hizo un análisis de la situación y presentó propuestas, en diversas áreas, para alcanzar la reconciliación de los mexicanos.

“No podremos lograr un México mejor y más fuerte si estamos divididos, pues un país que está en batalla contra sí mismo y cuyos habitantes luchan unos contra otros no puede avanzar… Ahora la polarización puede desgarrar a nuestro país en pedazos y esto tiene que terminar, porque cuando crecen la división, el encono y los ataques verbales se pierde la visión de lo importante. Y lo importante –enfatizó Monreal Ávila–, es activar ese inmenso potencial de México, para que sea el país que queremos”.

Dijo que estamos en un momento definitorio para toda la República, pero “no somos grupos opuestos”, sino ciudadanos que buscan que nuestro país no sea “deformado por la división y el encono”, pues somos un pueblo con valores, respeto, inteligencia y creatividad; “que nada ni nadie nos achique”.

Explicó que reconciliar no se trata necesariamente de acuerdos, de tener las mismas opiniones o convicciones políticas, ni de ser iguales, al contrario, “es la materia prima con que se puede crear un México próspero”, con justicia social e igualdad de oportunidades, “donde el futuro deje de ser preocupante para llenarse de esperanza y de planes para disfrutar una vida mejor”.

 “Todas y todos formamos parte de esta diversa riqueza”; sin embargo, existen grupos sociales que libran una lucha diaria contra estereotipos, discriminación y exclusión social.

Ricardo Monreal consideró urgente reestablecer un diálogo público y abierto sobre las secuelas de la inseguridad, pues limita nuestra vida y nos roba la libertad. Presentó propuestas en materia de seguridad, salud, apoyo social y al campo, cambio climático, energías limpias, igualdad de género, inversión y colaboración para los sectores de la industria, comercio y manufactura y de la necesidad de una reforma fiscal para lograr un equilibrio entre la generación de empleos y el sustento social.

“Queremos ganar a la buena, con el pueblo, con la verdad, con la actitud directa y honesta de convencer a México, de convencer a la mayoría del pueblo de México de que tenemos las mejores propuestas, de que tenemos capacidad, talento y vocación de servir”.

“Sabemos que México necesita ese líder que pueda unir y sumar, no dividir y restar, y para eso necesitamos la Reconciliación por México, que es un llamado a la libre manifestación de las ideas, a hacer política de una forma distinta, con diálogo y respeto”, concluyó.

 “La arena estaba de bote en bote, la gente loca de la emoción…”

La Arena México tiene una capacidad para albergar a 16 mil 500 personas. Previo al evento, los organizadores esperaban la asistencia de unas 12 mil; claro, no con el método que utilizó el secretario de Gobierno capitalino, Martí Batres, para la manifestación de la ciudadanía en defensa del INE. Al final, informaron que estuvieron presentes alrededor de 16 mil personas.

Ataviados con máscaras de los ídolos de la lucha libre y de una blanca con las iniciales RM, las miles de personas gritaron a todo pulmón: “De aquí pa´l real, todos con Monreal” y “presidente… presidente… presidente”.

En un ambiente festivo, bailaron, cantaron y rieron por espacio de hora y media. Llegaron, a decir de Monreal, de todas las entidades del país y con sus propios recursos. En las primeras filas, los invitados, como la familia de Monreal y los senadores Ricardo Velázquez, Nancy Sánchez, Casimiro Méndez, Adolfo Gómez, Eduardo Ramírez, Luévano Cantú, Freyda Marybel Villegas, Eli Cervantes, José Ramón Enríquez, Claudia Balderas, Rafael Espino y María Merced.

En las zonas preferentes central y laterales colgaron algunas mantas con los nombres de las entidades que representaban, como Chiapas, Oaxaca y Chihuahua. En el cuadrilátero, sin cuerdas ni postes, Ricardo Monreal disfrutaba de esa alegría y el apoyo de las miles de personas.

Sin incidentes y en orden, los miles de personas abandonaron el viajo inmueble de la Alcaldía Cuauhtémoc, se perdieron por las calles, a fin de regresar a sus lugares de origen.