Muralismo, corriente plástica y de pensamiento artístico y político inagotable

En el Anfiteatro Simón Bolívar del Antiguo Colegio de San Ildefonso, antigua sede de la Preparatoria 1, se ubica el primer mural de Diego Rivera, La Creación, con el cual se inauguró una corriente artística de nuestro país y el mundo: el muralismo.

Con la organización de los consejos académicos del Área de las Humanidades y de las Artes (CAAHyA), y del Bachillerato (CAB), iniciaron las Jornadas 100 años del muralismo en México, en donde durante dos días se reúnen expertos de distintas instituciones para analizar temáticas como los murales de la Escuela Nacional Preparatoria y otros sitios públicos, o el muralismo en el siglo XXI.

En la ceremonia inaugural del encuentro, Adalberto Enrique Santana Hernández, coordinador del CAAHyA, señaló que los convocantes de esta actividad académica tienen relación directa con el mural y con el acto conmemorativo.

Con esa importante obra, denominada La creación, inició el muralismo mexicano y mundial, en el principal auditorio que ha tenido la Universidad Nacional, porque ahí no sólo se recoge y sintetiza buena parte de las obras artísticas, sino de la historia de esta casa de estudios.

Santana Hernández recordó que cuando se crearon el escudo y el lema universitarios, propuestos por el entonces rector José Vasconcelos, fue el propio educador quien pidió a Diego Rivera que en ese recinto del Colegio de San Ildefonso plasmara una pintura mural, la cual no está firmada por el artista. La obra comenzó en 1922 y concluyó el 23 de marzo de 1923.

En el vestíbulo del anfiteatro también se plasmaron los murales de Fernando Leal, que simbolizan a próceres entre quienes destaca Simón Bolívar, libertador de América. A partir de esos momentos, en el Colegio se plasmó una gran cantidad de obras, como las de José Clemente Orozco. “Así se generó una corriente plástica y de pensamiento artístico y político, que era también expresión del triunfo de la Revolución mexicana”, precisó.

El desarrollo del muralismo, recalcó el universitario, llega hasta nuestros días con obras como las elaboradas en las azoteas de la alcaldía Iztapalapa, que se aprecian desde el Cablebús, realizadas por distintos autores plásticos.

Por supuesto, destacó Santana Hernández, el campus central de Ciudad Universitaria es protagónico en este movimiento artístico; y una de sus obras más representativas es la Biblioteca Central, de Juan O’Gorman, que hoy es parte del patrimonio universitario, mexicano y mundial.

Con este encuentro, abundó, pretendemos rescatar la importancia de los 100 años del muralismo mexicano, a los cuales se referirán expertos de nuestra institución y otras. “Nuestra casa de estudios recoge distintas expresiones del pensamiento, y esto es parte de lo que reflejan las Jornadas”.

Alma Angélica Martínez Pérez, coordinadora del CAB, detalló que el encuentro contó con la participación de Adolfo Mantilla Osornio, del Instituto Nacional de Antropología e Historia; así como de Mercedes Sierra Kehoe, de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán.

De igual manera, Elizabeth Fuentes Rojas, de la Facultad de Artes y Diseño (FAD); y Enrique Xavier de Anda Alanís, del Instituto de Investigaciones Estéticas, ambos de la UNAM; asimismo Luis Rius Caso, del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.

También se presentó el libro De unas fotografías a un mural, coordinado por Teresa Matabuena Peláez, Dina Comisarenco Mirkin y María Guadalupe Ayala Banuet. Los comentarios estuvieron a cargo de Julio Frías Peña, de la FAD.

En las Jornadas se abordan no solamente a los principales muralistas mexicanos, sino los antecedentes del movimiento artístico, y el muralismo en nuestros días, expuso Martínez Pérez.

Mercedes Sierra Kehoe sostuvo que la Universidad cierra de manera importante un cúmulo de actividades que se han realizado durante todo el año para celebrar los primeros 100 años del muralismo, y “hoy tengamos el privilegio de presentar estas Jornadas”.

Muchas personas dicen que alrededor de ese movimiento artístico se ha dicho todo, pero quienes estudiamos y desarrollamos nuestras líneas de investigación sabemos que no es así, y que aún hay mucho por decir.

Los nuevos derroteros del muralismo en México y el orbe están abocados a otros procesos, y nosotros vamos siguiendo las huellas de los artistas plásticos; a nosotros nos queda revisar esta parte de la historia, recalcó.

A un siglo de distancia del inicio del muralismo tenemos dos estrategias históricas: la de aquellos que nos dejaron un legado que debemos cuidar,  y la que está sucediendo en México y el mundo, con el ejercicio actual del arte monumental, ya que también debemos saber qué pasa con los nuevos grupos  de artistas, que en solitario o colectivo, ofrecen nuevos discursos o procesos de producción, acotó.

En la ceremonia inaugural estuvieron: Leticia Cano Soriano y Fabián García Nocetti, coordinadores respectivos de los consejos académicos de las áreas de las Ciencias Sociales,  y de la Ciencias Físico-Matemáticas y de las Ingenierías; además, Sandra Ávila Barrera, de la Unidad Coordinadora de Servicios de Apoyo Administrativo a los Consejos Académicos de Área.