Actividad ganadera en la CDMX requiere prácticas que eviten deterioro ambiental

Cada vez es mayor la presión demográfica en la Ciudad de México (CDMX), razón por la cual es de suma importancia regular las actividades agropecuarias que se realizan en la metrópoli para cuidar su suelo de conservación y las áreas naturales protegidas, pues brindan a la población importantes servicios ecosistémicos, consideraron los investigadores de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán de la UNAM, Juan Carlos Escobedo Alcántara y Elein Hernández Trujillo.

Escobedo Alcántara, también asesor de la Sociedad Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ, por sus siglas en alemán), señaló que en la capital de la República mexicana habitan cerca de nueve millones de personas, mientras que en la Zona Metropolitana del Valle de México aproximadamente 27 millones, por lo que la ganadería es un sector importante a fin de producir alimentos para esta zona demográfica.

Sin embargo, es esencial su impacto en la biodiversidad. De acuerdo con la Estrategia para la Conservación y el Uso Sustentable de la Biodiversidad de la Ciudad de México, 12 por ciento del territorio de esta urbe reúne gran biodiversidad. “Desafortunadamente, por la gran presión del cambio de uso del suelo derivado de actividades productivas y de la explosión demográfica, se ha puesto en riesgo a muchas de las especies que ahí habitan”.

Destacó que la ganadería incide en las vertientes de la sostenibilidad. En la mayoría de los pequeños productores se creó un ciclo problemático, numerosas personas que se dedican a esa labor tienen un rezago técnico y educativo, lo que contribuye al mal manejo de su ganado en términos productivos, y exceso en el uso de los recursos naturales.

Lo anterior económicamente no reditúa porque tiene alto costo en producción, baja rentabilidad y, competitivamente, es reducido el impacto monetario en poblaciones que tienen como medio de vida esa actividad.

También influye en los recursos naturales en términos de deforestación, lo que tiende a la fragmentación de los ecosistemas, prosiguió al participar en el Seminario Sustentabilidad Alimentaria. Bloque 3, Los bosques de la Ciudad de México y su importancia en el equilibrio del clima y la conservación de la biodiversidad.

Ante ello, abundó, la propuesta es trabajar con una visión integral, holística y de paisaje, “no hacer islas sostenibles en aquellas zonas que buscamos impactar. Trabajamos por medio de escuelas de campo, es decir, en unidades de producción (establos o corrales, por ejemplo); no hacemos un diagnóstico desde la perspectiva técnica-productiva, sino con un enfoque social, y el uso de herramientas relacionadas con el análisis de vulnerabilidad hacia el cambio climático”.

En la sesión, Uso sustentable de la ganadería y reintroducción de especies nativas al ecosistema, el académico universitario resaltó:

La ganadería con buenas prácticas contribuye a la mitigación del cambio climático. “No hay tiempo de pensar; sino se actúa. Los recursos se agotarán en la Ciudad de México, pero también en la Zona Metropolitana del Valle de México estaríamos perdiendo muchos de los servicios ecosistémicos y con ello tendríamos muchos problemas en un futuro”.

A su vez, Elein Hernández expuso que las principales regiones de actividad en la CDMX son Tlalpan (pecuario), Xochimilco (agrícola y pecuario) y Milpa Alta (agrícola). La aportación de cada una de estas demarcaciones -comparada con el resto del país- es menor, pero es significativa para las comunidades de esta urbe.

En ese sentido, resaltó que la producción pecuaria aumentó porque la población también creció y para alimentarla se requieren más animales, lo que provoca cambios en el medio ambiente.

En los sistemas de producción capitalinos es necesaria la sostenibilidad, la sustentabilidad, así como la salud: “esa relación vital entre salud humana, del medio ambiente y animal. Es decir, cualquier cambio en las condiciones físicas de un ser humano se reflejará en el medio ambiente y en los animales. Por ejemplo, un promedio de 70 por ciento de las enfermedades que aquejan al hombre tal vez tenga un origen animal”.

Además, se trata del bienestar de los animales porque si estos se encuentran bien, de igual manera lo estarán las personas que interactúan con ellos. Estamos más conectados de lo que a veces queremos aceptar, acotó.

Es indispensable determinar qué se está haciendo a nivel entidad, alcaldías o comunidades, explorar cada una de las situaciones, buscar la etiqueta de si es o no sostenible y determinar qué se hace en esas regiones, qué tipo de producción debería subsistir o cómo encontrar armonía y futura sinergia para producir alimentos y establecer las bases económicas y sociales para esas regiones.

Sin duda es un tema complejo, no se puede resumir y aportar soluciones en unos cuantos minutos, se requiere la participación multidisciplinaria, tener en cuenta que cuando hablamos de agronomía es necesario considerar cuál es la región, qué es lo que estaba ahí antes; es decir, realizar estudios para determinar si se puede continuar con especies endémicas o si se están reintroduciendo nuevas. “Nos queda seguir trabajando en proyectos precisos para encontrar el objetivo en común”.

El encuentro, realizado vía remota, fue organizado por la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad de México.