Bibliotecarios deben reconocer uso correcto y ético de la información

El complejo escenario por el que transita la humanidad y los retos que enfrenta el sector educativo hacen necesario reflexionar sobre los servicios del ámbito universitario y del bibliotecario en particular, consideró la secretaria de Desarrollo Institucional de la UNAM, Patricia Dávila Aranda.

La reciente pandemia ha sido un reto difícil de superar para el mundo ante una realidad inédita y compleja, por lo que las universidades y bibliotecas emprendieron acciones para ofrecer a sus comunidades servicios que les permitieran continuar con los procesos de docencia, investigación y difusión de la cultura, destacó durante la XIX Conferencia Internacional sobre Bibliotecas Universitarias.

De las estrategias para apoyar a la comunidad universitaria como PC Puma, préstamo de tabletas y módems o la habilitación de espacios, Dávila Aranda destacó el incremento de las colecciones digitales de tal manera que los usuarios consultaron en línea fuentes de información, varias de ellas con acceso abierto a todo el público.

“Considero que esta XIX Conferencia Internacional sobre Bibliotecas Universitarias representa un espacio ideal para hablar y discutir sobre el uso adecuado de las tecnologías de la información y la comunicación en servicio de las bibliotecas, y revisar el universo de información que los bibliotecarios manejan y distribuyen, evaluar la proliferación y variedad de las fuentes y formatos, así como compartir las problemáticas que todos ustedes enfrentan respecto a la confiabilidad, disgregación, falsedad, integridad ética en el uso y comunicación de datos personales”, resaltó Dávila Aranda.

Durante el encuentro organizado por la Dirección General de Bibliotecas y Servicios Digitales de Información (DGBSDI), estimó necesario incorporar estos temas en el desarrollo de capacidades informáticas y digitales como parte de la formación de las comunidades usuarias de los recintos, pues no basta con dominar o manejar los medios digitales, sino reconocer la información verdadera y hacer uso correcto y ético de la misma.

Tecnología bien empleada

A su vez, la titular de la DGBSDI, Elsa Margarita Ramírez Leyva, dijo que en el encuentro se aborda el universo complejo y diverso de la información, los retos y oportunidades de innovación en los recursos y servicios en el nuevo entorno híbrido, cuyo dominio es un desafío para todos por el uso de la tecnología, especialmente durante el periodo más álgido de la pandemia.

Durante esa etapa se emprendieron acciones alternativas que permitieron realizar operaciones en línea a las que no estábamos habituados, además de desarrollar nuevas capacidades y migrar procesos para reducir tiempos, movilidad y recursos, lo cual aporta a la sostenibilidad del medio ambiente, reflexionó la experta en fomento a la lectura.

“Como muchas bibliotecas la UNAM emprendió acciones para brindarle a la comunidad opciones para continuar con sus actividades mediante el préstamo de tabletas a domicilio, espacios para que pudieran tener conectividad y dispositivos. Varias bibliotecas se unieron en favor de las comunidades y la DGBSDI lanzó la aplicación móvil para celular, que ayudó al acceso a los recursos en toda hora y todo lugar, lo cual confirma que la tecnología bien usada abre muchas posibilidades para mantener el vínculo entre el universo de información y las sociedades”, afirmó.

En el tiempo pospandemia, añadió, es más evidente la diversificación de la información con cada vez mayores contenidos escritos, imágenes, videos, archivos sonoros, datos y los laboratorios digitales, así como simuladores interactivos, además de las fuentes que digitalizan para su preservación y acceso a las generaciones presentes y futuras.

Este esfuerzo requiere de procesos más especializados de curaduría, enlaces semánticos, interoperabilidad para lo cual se requiere desarrollar nuevos instrumentos dirigidos a fortalecer y perfeccionarlos, además de archivos, repositorios, bases de datos entre otros para que las comunidades, localicen, accedan y usen información exacta, confiable, de manera rápida y fácil desde cualquier lugar y hora, estimó Ramírez Leyva.

En este universo, precisó, también se hicieron evidentes los riesgos de circulación de contenidos y datos no fidedignos, el uso de los de tipo personal, las revistas depredadoras e información que se transmite de manera intermitente y tiene consecuencias en el mundo real, como ocurrió con el tema de las vacunas.

“Es necesario desarrollar estrategias e instrumentos colaborativos entre bibliotecas y otros sectores de la sociedad que nos permitan su correcta y oportuna identificación, y así poder alertar a las comunidades. Por ello, es fundamental que incorporemos en los programas de desarrollo de capacidades informativas y digitales estos temas de ciberseguridad, la protección de datos para todos, el uso de información, fuentes bibliográficas y la responsabilidad de los datos personales”, acotó Ramírez Leyva.

Igualmente, estimó necesario continuar con la renovación de los espacios físicos, donde además se cuente con herramientas que faciliten el acceso, uso de la información y disposición por medio de dispositivos y ofrecer aulas con herramientas dotadas de realidad virtual que favorezca la innovación y adecuación de espacios, el trabajo individual y de grupo, áreas de silencio y de socialización.

“En este punto las bibliotecas tenemos un área de oportunidad de contribuir, precisamente, para favorecer esta interacción social y la resiliencia, pues muchos sectores de la población estuvieron aislados y experimentaron situaciones muy difíciles que les han dejado secuelas psicoemocionales. Además de adecuar los espacios y las colecciones para las comunidades con discapacidades como parte del compromiso para lograr la inclusión y reducir las brechas sociales”, enfatizó Ramírez Leyva.

En el encuentro en el que participan también expertos de Argentina, Colombia, Canadá, España, Brasil, Estonia, Reino Unido, Sudáfrica, Venezuela y México, la primera charla estuvo a cargo de Eduardo Pablo Giordanino, director de Servicios de Información, de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, quien revisó la labor del bibliotecario a partir de 1600 a la fecha.

Recordó que en 2021 la UNESCO recomendó a estos profesionales que en la medida de lo posible se ofrezcan el acceso abierto a publicaciones científicas, datos de investigación, los metadatos, etcétera, que son el objeto indiscutido de trabajo para los investigadores.