Las políticas públicas del país deben basarse en datos científicos

Los científicos y tecnólogos no hemos sido capaces de convencer e interesar a los diferentes gobiernos sexenales de que la ciencia y la tecnología no representan un artículo de lujo del que se puede prescindir, en momentos de austeridad, y al que se le puede otorgar un presupuesto solo si es que existen fondos, aseguró la investigadora del Instituto de Biotecnología de la UNAM e integrante de El Colegio Nacional, Susana López Charretón.

“La ciencia, tecnología e innovación son base del desarrollo sustentable de cualquier país. Basta ver el progreso económico que han tenido países como Corea del Sur o China, que han apoyado decididamente estas áreas”, afirmó.

Durante el encuentro a distancia “Ante la nueva realidad hablemos de políticas públicas en ciencia y tecnología”, organizado por El Colegio Nacional y la UNAM, a través del Centro de Estudios para Extranjeros y Fundación UNAM, la viróloga destacó que la política pública de nuestros gobiernos en los últimos sexenios hacia la ciencia, tecnología e innovación ha mermado la capacidad de captación de jóvenes en estas áreas. “No por falta de capacidad, interés o resiliencia, sino por la falta de fuentes de trabajo y la creación de nuevos centros de investigación”.

Consideró que esas políticas no han permitido refrescar y rejuvenecer la planta de investigadores, principalmente porque es cada vez más difícil conseguir una plaza de trabajo que garantice la estabilidad económica y social de los jóvenes investigadores.

López Charretón dijo que la pandemia demostró que las naciones que tuvieron listas las vacunas llevan décadas en investigación sobre antivirales y por ello pudieron otorgar una rápida respuesta. “Los países con poco desarrollo en ciencia y tecnología somos dependientes, pero nunca es tarde para invertir”.

A su vez, el presidente de Fundación UNAM, Dionisio Meade García de León, resaltó que la solución de este reto no solo es responsabilidad del gobierno, razón por la cual debemos hacer que la sociedad participe de manera activa en el enfoque de este problema y en la solución, como lo lleva a cabo la Universidad Nacional.

Por ello, añadió, es importante repensar qué es lo que queremos hacer con la educación superior, con nuestra universidad, con la enseñanza desde sus etapas más básicas y cómo podemos preparar a profesores, para enfrentar la formación tecnológica con la que llegan los alumnos, así como considerar la importancia de respetar a la ciencia y de promover a los científicos como parte esencial de nuestras políticas públicas.

En tanto, el investigador emérito del Instituto de Geofísica de la UNAM y moderador del evento, Jaime Urrutia Fucugauchi, señaló que las políticas públicas son componente importante en la estructura y organización de las sociedades. Se orientan a formar las relaciones entre los diferentes sectores de la población y por ello deben basarse en datos científicos y tecnológicos.

Mencionó que Fundación UNAM recibió la invitación de la UNESCO para representar a México, en 2022, en el Año Internacional de las Ciencias Básicas para el Desarrollo Sostenible.

Al hacer uso de la palabra, el investigador emérito del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM e integrante de El Colegio Nacional, Alejandro Frank Hoeflich, aseveró: el cambio climático, el problema de la pandemia, incluso lo sucedido hace unos días con el sismo, y la reacción que ha tenido un sector de la población, nos indican la necesidad urgente de apoyar la creación de una cultura científica en el país.

Además de respaldar la ciencia para mejorar nuestra economía, se requiere para resolver problemáticas graves, como el cambio climático y la ocurrencia de pandemias que atentan contra la supervivencia de nuestra propia especie. “Están sucediendo cambios en la biósfera (inundaciones, huracanes más fuertes, incendios) y el incremento de pandemias por la invasión de espacios de otras especies”, señaló.

Hoeflich estimó importante que el gobierno, las universidades y el sector privado se unan para trabajar en estos problemas. “No hay otra manera de enfrentar estos riesgos, sin que todos los sectores de la sociedad implementemos nuevas medidas”.

Para el investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM, Sergio Alcocer Martínez de Castro, uno de los grandes déficits de México es que no hemos logrado articular adecuadamente la educación superior con la ciencia, la tecnología y la innovación.

“Un ejemplo de ello es que tenemos dos leyes: la Ley General de Educación, y la Ley General de Ciencia, Tecnología e Innovación, y no se hablan en la estructura gubernamental. Ahí tenemos un primer problema”, apuntó.

Alcocer Martínez de Castro subrayó que el futuro del país depende de la capacidad de crear e innovar, “y por ello creo que necesitamos un urgente cambio en la educación superior, la ciencia, la tecnología e innovación que podría incluir el cambio en las instituciones de educación superior para modificar las carreras, el desarrollo y atracción de talento, y contar con financiamiento.

“Se requiere una política de Estado, más allá de gobiernos que no invierten, para convencer también a la sociedad de la importancia de la ciencia”, enfatizó.

Además, el director del Centro de Enseñanza para Extranjeros, Alberto Vital Díaz, dijo que es necesario revisar cómo estamos comunicando los temas de ciencia para mejorar su divulgación.

Resaltó la importancia de la evaluación urgente de lo positivo y de lo que no ha funcionado en los campos de la ciencia y la investigación, e impulsar los apoyos a través del producto interno bruto (PIB).

Los ponentes también se pronunciaron por aumentar el PIB para el sector ciencia, impulsar esta disciplina en niñas y niños, así como ampliar su divulgación en el país.