La Crolumna/Javier Macías García

Claudia no es Andrés Manuel

Claudia Sheinbaum no sabe comunicar. Desesperada por la falta de resultados, la jefa de Gobierno ha copiado la estrategia de comunicación de Andrés Manuel López Obrador y se ha apropiado de buena parte de su narrativa y hasta de su tono de voz, de sus programas sociales e incluso, a la mitad del sexenio, del Manual de Identidad Gráfica de Presidencia de la República. Pero, hay un gran problema: ella no es él.

AMLO, a pesar de los pésimos resultados de su gobierno, a su decisión de dividir a los mexicanos, a la pandemia, a su confrontación con todo mundo, ha mantenido los niveles de aprobación. Claudia, en cambio, tiene meses que no llega al 50 por ciento, y sólo un 37 por ciento de los capitalinos votaría por ella en la elección presidencial. No se ha consolidado, en la CDMX, como la opción viable para suceder a su jefe, pero ya tiene un rato en campaña en otras entidades del país.

La falta de una estrategia de comunicación y el pésimo manejo de las crisis, que ha enfrentado la jefa de Gobierno, por ejemplo, el desplome de la Línea 12 del Metro, provocaron que Morena perdiera más de la mitad de las alcaldías e importante número de diputaciones, en los comicios del 2021.

A sabiendas que es la corcholata favorita del habitante de Palacio, Claudia ya hizo un cambio de imagen pública, pero no logra conectar, no levanta. Entre la gente, en sus actividades de gobierno y de precampaña, sonríe y se muestra amable. De repente se le olvida y vuelve a su rostro adusto y a sus expresiones autoritarias. La comunicación no verbal es la que más se queda en la percepción de los ciudadanos y no la maneja. No tiene el carisma ni la simpatía de Andrés Manuel. Ella insiste ser como él, en convertirse en su holograma.

Lo más significativo es el cambio del Manual de Identidad Gráfica del Gobierno capitalino. Al inicio de la administración, Sheinbaum se decantó por representar a la ciudad con los colores verde y gris. El año pasado, cuando AMLO la destapó, se apropió del manual federal y copió los colores rojo y dorado.

Como son los colores del Gobierno Federal, la Jefa de Gobierno evitó dar explicaciones de ese cambio de imagen, sobre todo a mitad del sexenio. Una periodista le preguntó y su respuesta fue tajante: «Pues en ese momento fue así y en este momento es así, tal cual».

Esa idea de ser uno, también le puede resultar contraproducente, porque todo lo que haga por su cuenta, en beneficio de los capitalinos, se lo van a cargar a los logros de Andrés Manuel. Las becas, por ejemplo, se identifican más con el presidente que con ella, pese a que ha invertido muchos recursos económicos.

Ha comprado las broncas del mandatario y ha abierto sus propios frentes de batalla; el más visible, con la alcaldesa de Cuauhtémoc, Sandra Cuevas. Lamentablemente, para ella, no le han funcionado.

Hace semanas, inició una campaña nacional y en redes sociales con la leyenda “#EsClaudia”, con el propósito de promocionarla ante el electorado. Ella negó ser la promotora de dicha campaña, pero agradece “el apoyo que estamos recibiendo”.

No obstante, en bardas y, sobre todo, en redes sociales, se registra algo así como una especie de contrapropaganda; a la leyenda #EsCLaudia le han agregado frases: “#EsClaudia una inepta”, “#EsClaudia quien no cumple”, y la peor: “#EsClaudia la responsable de los muertos de la Línea 12 del Metro”.

Así que, so pretexto de mejorar la comunicación digital de la jefatura de Gobierno, contrató al español Antoni Gutiérrez-Rubí, quien fuera asesor político de Gustavo Petro, durante la campaña para la presidencia de Colombia.

Es imposible que un consultor extranjero mejore la imagen que proyecta el Gobierno capitalino, con sólo enfocarse en la comunicación digital. Sería factible si se cuenta con una estrategia integral y, a partir de ella, sí segmentar o microsegmentar y focalizar el trabajo, concentrar fuerzas y abordar objetivos más estrechos en lo digital.

Pero, en las actuales condiciones del gobierno, con una jefa en campaña en los estados y un muy reciente cambio en la Coordinación de Comunicación Social es una misión titánica. Porque si no hay esa coordinación o conexión en lo que se comunica y cómo se comunica, todo lo que se consiga en la comunicación digital, lo van a echar a perder en otras áreas y más si siguen empeñados en apropiarse de lo que le funciona a Andrés Manuel.

Si como dice Claudia, la labor de Gutiérrez-Rubí sólo es de asesorías y cursos, y que el especialista dirigirá todo a distancia, menos tendrá impacto su comunicación. Todo comunica; lo que uno dice y hace, todo lo “negativo” y “positivo”, se refleja en la imagen de los funcionarios. Con Sheinbaum va a ser difícil, porque da un paso hacia adelante y como tres hacia atrás.

Por ello, no es creíble el anuncio de Claudia de que el asesor va a colaborar en algo muy especial en el Gobierno de la Ciudad, “porque ni estamos en campaña ni estamos en ningún otro tema”. Sería una inversión muy grande, para lo que dice que se pretende lograr.

Por ello, es más creíble que hay otro objetivo detrás. Pero ella lo va a negar, porque la estrategia electoral está para ejecutarse y no para comunicarse.

Estamos a un año de que Morena lleve a cabo las encuestas para la elección de su candidato presidencial. Es tiempo suficiente para que Antoni Gutiérrez-Rubí realice su chamba y haga de Claudia Sheinbaum una verdadera aspirante a la silla presidencial.

Monreal da a conocer su arma secreta, en comunicación

Con un buen sentido del humor, al enterarse de que la jefa de Gobierno contrató a Antoni Gutiérrez-Rubí, el senador Ricardo Monreal, descartó contratar publicitas extranjeros.

Entre bromas y risas el legislador volteó de un lado a otro, en una exhaustiva búsqueda, hasta que se rindió. “Les voy a enseñar a “mi española”. ¿Dónde está Ana? Es mi publicista. Para que vean que yo no necesito publicistas extranjeros. Soy de corazón nacionalista”, externó, durante una charla con reporteros.

Ana nunca apareció, pero Monreal la describió. “Es una ‘chaparrita’ que me ayuda y es chiapaneca”. Sin cesar de sonreír, reveló que es “mi arma secreta; es la que se encarga de medios. No me impone cosas cómo: ‘has esto, o es así’. No lo acepto”.

Continuó: “No les hago caso y ella es mi arma secreta para enfrentar a los extranjeros. Son mejor los mexicanos y mexicana”.

Luego volvió a los temas de la agenda legislativa que promoverá el Grupo Parlamentario de Morena.

“Me llaman Bond, Casaubond”

El que ni se inmuta, por eso de los asesores extranjeros, y anda muy entretenido, sobre todo porque ya entendió cuál es el objetivo de TikTok, es el carnal Marcelo. Ahí la lleva con el número de seguidores.

Una de las más recientes publicaciones ocurrió hace unos días, durante su visita a Bolivia; Marcelo Ebrard hizo una parodia de la frase del “Agente 007”.

“Me llaman Bond, Marcelo Casaubond”… “Jaja no es cierto”, narra una voz en off, al tiempo que se escucha el track de la película “Misión Imposible”.

¿Misión imposible, será un augurio de esta aventura que ya emprendió?