En México se advierte un escenario económico catastrófico: especialista de la UAM

 En México se vislumbra un escenario catastrófico en materia económica ante la alta inflación que no cambiará en el corto plazo; el bajo nivel de crecimiento y en descenso, y una dependencia en movimientos financieros, aseguró el doctor Carlos A. Rozo Bernal, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Al impartir la conferencia magistral El contexto incierto en la débil economía mexicana, señaló que, si bien la inflación no es exclusiva del país, sino un problema de la globalización, existen factores estructurales externos como la avaricia corporativa con poder de mercado, el cambio de preferencia de consumidores de servicios a bienes y un mayor uso de tarjetas de crédito.

A lo anterior se suman los elementos internos entre los que se encuentran la quiebra de empresas por ausencia de apoyo gubernamental, la inseguridad para la inversión nacional e internacional y la falta de financiamiento local, público y privado.

El Profesor Distinguido de la Casa abierta al tiempo consideró que las condiciones que elevan los precios no cederán en un corto plazo debido a la duración de la guerra entre Rusia y Ucrania que afecta el costo de los alimentos; las disrupciones en cadenas de suministro; la sequía mundial; el incremento de los importes de petróleo, gas y fertilizantes, así como una tendencia proteccionista por parte de las naciones, entre otros elementos.

“Llevamos un rato con un desarrollo muy bajo como resultado de la pandemia, sin embargo, en comparación con Argentina, Brasil, Chile y Perú, México ha tenido una recuperación anémica e incompleta”, indicó.

El crecimiento promedio anual ha sido de 0.3 por ciento con un acumulado sexenal de 1.6 por ciento, nivel muy por debajo del 2.4 por ciento promedio anual de los últimos cinco gobiernos que no se acerca al 6 por ciento prometido.

De acuerdo con el doctor Rozo Bernal el punto central es la pobreza laboral, ya que si bien se registró una caída en la desocupación al pasar de 46.3 por ciento en 2020 a 38.6 en este año, el aumento se registró en la remuneración más baja, lo cual explica por qué la economía no mejora al haber más trabajadores que sólo perciben un estipendio mínimo.

En total existen 6.6 millones de jornaleros con un salario mínimo, mientras que se perdieron 2.8 millones de puestos que iban de dos a tres sueldos mínimos y 1.4 millones, de tres a cinco remuneraciones mínimas.

“Las personas que reciben hasta cinco pagos mínimos disminuyeron en 44 por ciento; la gente tiene retribuciones que no alcanzan para la canasta básica y, por lo tanto, no consume y no tiene para comprar lo indispensable”.

De acuerdo con el Reporte Anual de Bienestar Financiero, diez por ciento de los empleados mexicanos tiene bienestar financiero; 41 por ciento destina de 20 a 50 por ciento de sus ingresos a pagar deudas, y 19 por ciento dedica más del 50 por ciento.

Además, existe un mayor uso de las tarjetas de crédito desde 2017 y un factor que ha empujado el consumo ha sido las remesas provenientes del exterior ante una distribución salarial deteriorada por la informalidad y caída en los sueldos.

 “La economía no progresa aunque lo hagan los puestos de trabajo, lo cual pareciera paradójico, pero de qué sirve generar ocupaciones con bajo ingreso que no resuelven el asunto y provocan un aumento en los niveles de endeudamiento y una disminuida productividad”, expresó.

Por lo tanto, manifestó que uno de los problemas centrales está en los tipos de labores que existen y que la situación no ha mejorado, aunado a que no hay un desarrollo en las empresas, “y una economía que no invierte, no puede prosperar ni generar empleos de buena calidad”.

En ese sentido, el reporte Crecimiento de la Productividad en México, del Banco Mundial en este año, advierte que 90 por ciento de las manufactureras redujo su rendimiento debido a la falta de financiamiento, la ausencia de incentivos para invertir en tecnología, la incapacidad de gestión y un entorno industrial deficiente.

El miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel III, consideró que el avance de México depende de las exportaciones y de las remesas, pero si la hacienda de Estados Unidos cae, “nuestra nación se verá afectada, ya que hay una incapacidad de controlar la inflación al depender del sector externo”.

Otro aspecto ha sido la ausencia de inversión pública y privada tanto nacional y extranjera y la decisión de destinar el dinero que se obtiene por recaudación de impuestos a elefantes blancos, en lugar de dirigirlo a la agricultura y la tecnología, entre otras esferas estratégicas.

El académico del Departamento de Producción Económica de la Unidad Xochimilco destacó que México es el segundo país que más importa maíz, cuya proyección apunta a 18.4 millones de toneladas, dos por ciento más que en 2021, y un caso similar sucede con el petróleo, lo cual ha provocado un déficit comercial.

La producción local de maíz ha llegado a 27.6 millones de toneladas, por lo que si ésta sigue a la baja, la importación se ampliará, sin embargo, la mayoría del volumen comerciado de cereales proviene de Rusia y Ucrania para alimentación de ganado y procesos industriales.

La conferencia magistral realizada en el Auditorio Jesús Virchez fue moderada por la doctora Abigail Rodríguez Nava, coordinadora de la Licenciatura en Economía de la Unidad Xochimilco, y presentada por la doctora Angélica Buendía Espinosa, secretaria de la Unidad.