La Crolumna/Javier Macías García

En el Senado, simulacro de sismo y la alerta de cisma

Cuando las calamidades surgen de pronto y se acumulan, los simulacros y experiencias previas son insuficiente para hacerles frente. Hay variables que hacen diferente cada eventualidad y los imprevistos modifican cualquier actividad o conducta aprendida en los ensayos.

Visualiza, como lo hicieron este viernes en el Senado de la República, un sismo de 7.9 grados de magnitud, con epicentro a 56 kilómetros al sur del municipio de Petatlán, Guerrero. Observa como mil 442 personas buscan las salidas, casi al mismo tiempo, con el propósito de resguardarse de una eventual catástrofe, y como te mezclas entre ellas, para situarte en los puntos de reunión, previstos para estos casos.

Imagina, como tal vez lo hizo Ricardo Monreal Ávila, al trasladarse al Puesto de Mando, para coordinar los trabajos de protección civil, a fin de salvaguardar la vida de las personas, mientras sabes que se derrumba, no el recinto legislativo por el sismo, sino la posibilidad de participar en un proceso democrático y transparente para la elección de consejeros de su partido, Morena, quienes serán los que determinen la candidatura a la Presidencia de la República para el 2024.

Han trascurrido 4 minutos con 17 segundo, desde el momento en que se activó la alerta sísmica hasta que decretaron que salieron del inmueble todos los empleados. Es mucho tiempo, en comparación con los 40 segundos, aproximadamente, que se tiene para desalojar los edificios, antes de que inicie el movimiento telúrico.

Pese a ello, Ricardo Monreal, presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, consideró que este tipo de ejercicios son importantes para preparar a la ciudadanía ante cualquier eventualidad.

La alerta de cisma

Lamentablemente, para los políticos, no hay simulacros para un cisma. Hay indicios de posibles separaciones o divisiones y, muchas veces, se actúa en lo obscurito y de pronto aparecen. Aquí cuenta mucho la experiencia, sobre todo, cuando se ha estado en ambos lados: entre los que permanecen y los que se separan.

Hace unos días, el senador Ricardo Monreal se enteró que fundadores y militantes fueron excluidos del proceso interno de Morena, que tendrá verificativo este fin de semana, en todo el país. Sabe que es una alerta de cisma.

El jueves, replicó ese alerta. “Nos encontramos en una encrucijada. El próximo sábado y domingo se elegirán consejeras y consejeros estatales para que, a su vez, elijan dirigentes; sin embargo, hay vicios de origen, dado que se ha acudido a la exclusión de fundadores, de militantes y simpatizantes, sin que haya de por medio un proceso de expulsión o suspensión de derechos, sino simplemente por el criterio arbitrario de las dirigencias. Entre quienes podrían convertirse en nuestros dirigentes, se encuentran inscritas personas que apenas hace poco, algunos años, nos combatían”, dijo.

Analistas y columnistas comentaron que, entre los excluidos, hay muchos simpatizantes de Ricardo Monreal y Marcelo Ebrard, aspirantes a la Presidencia de la República, que no cuentan con la simpatía de Andrés Manuel López Obrador.  

Durante semanas, en su narrativa Monreal se dijo víctima de proceso internos antidemocráticos, pero advirtió que “ni nos vamos a dejar ni nos vamos a rajar”.

Sin embargo, sí se dejó y sí se rajó. A menos de 24 horas del inicio del proceso, decidió no participar, dejarles el camino libre, bajo el argumento de que es “por respeto y solidaridad a los fundadores y a los militantes que fueron excluidos del proceso interno de Morena o aquellos que dejaron participar, pero que está ya muy prefigurada la resolución y el resultado de este proceso”.

Dijo que no quiere que se le involucre en ningún tipo de circunstancias que se susciten. “No vamos a participar, y vamos a mantener la prudencia y la ecuanimidad”.

Advierte el cisma, una división que dejará secuelas. Por ello, habló de la necesidad de la reconciliación. “Después del proceso se va a requerir restañar heridas, reconstruir todo lo que el partido necesita”. Por su puesto, como lo ha reiterado en su estrategia discursiva, que quiere ser «el presidente de la reconciliación y de la unidad», tiene la oportunidad de hacerlo, de experimentar, en Morena.

Pero, 4 minutos y 17 segundos es mucho tiempo para evacuar un edificio; si el sismo es de 7.9, casi igual en magnitud al registrado en el entonces Distrito Federal, el domingo 28 de julio de 1957, sería inevitable una calamidad.

Denunciar un proceso viciado y declinar a participar, a unas cuantas horas de su inicio, también advierte que tendrá resultados adversos. El camino para conseguir la candidatura a la Presidencia de la República es largo y sinuoso y, lo que sucedió en Morena, es sólo el inicio de lo que se avecina. Ojalá que Monreal haya aprendido de este simulacro de sismo y hacer frente a la alerta de cisma.

El proceso de Morena

Este sábado y domingo, se llevarán a cabo las Asambleas Distritales de Morena, en las que se elegirán, en cada uno de los 300 Distritos Electorales, a 10 congresistas (5 mujeres y 5 hombres), a fin de cumplir con la paridad de género.

Es así como se elegirán a los 3 mil delegados, de una lista conformada por 42 mil 583 personas, quienes tendrán cuatro encargos:

Coordinadoras y Coordinadores Distritales

Congresistas Estatales

Consejeras y Consejeros Estatales y

Congresistas Nacionales

Y entre otras actividades elegirán al Comité Ejecutivo Nacional y a los Comités Directivos Estatales de Morena e incidirán en la candidatura a la Presidencia de la República, porque participarán en el Congreso Nacional, a celebrarse del 17 al 18 de septiembre, donde se espera, entre otros documentos, el referente al método de elección del candidato presidencial.

De ahí la transcendencia de este proceso, en el que se asegura algunos de los suspirantes, como Claudia Sheinbaum, ya están metiendo mano, para que cuenten con un mayor número de delegados afines.