Firma AMLO iniciativa para eliminar horario de verano; SSA dice que afecta al sistema nervioso y psicoemocional

El presidente Andrés Manuel López Obrador firmó la iniciativa de Ley de Husos Horarios en los Estados Unidos Mexicanos que este día enviará al Congreso de la Unión para que se discuta y, en su caso, se apruebe la eliminación del horario de verano.

Esta propuesta del Ejecutivo surge a partir de tres razones principales que explicaron en la conferencia de prensa matutina la secretaria de Energía (Sener), Rocío Nahle García y el secretario de Salud, Jorge Alcocer Varela. El cambio de horario tiene efectos nocivos en la salud de las personas, que en su mayoría lo rechazan y no contribuye al ahorro de energía.

El secretario de Salud refirió que el impacto en la población puede ser biológico, psicoemocional y social. Se han observado daños como somnolencia diurna, irritabilidad, déficit de atención, depresión, fatiga y disminución en el rendimiento escolar y laboral, lo que ha provocado un mayor uso de estimulantes.

El horario de verano tiene efectos adversos en el sistema nervioso, lo que ocasiona somnolencia, irritabilidad, problemas de concentración y de memoria, así como trastornos digestivos, con disminución del apetito durante el día y aumento en la noche, informó Alcocer Varela.

En el Pulso de la Salud, durante la conferencia de prensa matutina que encabezó el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, en la cual firmó la iniciativa de reforma para eliminar el horario de verano, Alcocer Varela señaló que ese huso horario fue una decisión política, motivo por el cual se puede cambiar, principalmente porque las diferencias entre el reloj social y el biológico alteran y desafían la salud de las personas.

Destacó que, en lo psicoemocional, el cambio de horario incrementa la depresión y las ideas suicidas en algunas épocas del año; representa mayor riesgo para quienes requieren de concentración al iniciar el día, como pilotos, escolares y docentes, entre otros. Aunado a esto, debido a la fatiga disminuye el rendimiento escolar y laboral, así como la productividad en general.

El secretario de Salud destacó que el horario de invierno, es decir, el horario real, promueve un ritmo biológico más estable que el de verano, mejora el rendimiento intelectual y ayuda a disminuir enfermedades del corazón, obesidad, insomnio y depresión.

Dijo que las personas adultas necesitan de tres a siete días para adaptarse al cambio de hora y la niñez requiere más tiempo, además de que la falta de sincronización con el ambiente altera el orden temporal interno y causa problemas físicos y mentales.

En el Salón de la Tesorería de Palacio Nacional, la titular de la Sener, Rocío Nahle expuso que, de acuerdo con los resultados de la encuesta realizada en junio por la Secretaría de Gobernación, el 71 por ciento de la población no está a favor del horario de verano y solo el 29 por ciento lo aprueba.

“Hay una inconformidad permanente en la sociedad desde 1996 cuando se instaló este horario; hay más de 40 iniciativas de ley presentadas desde 2001 en contra del horario de verano por diferentes fracciones parlamentarias”, acotó.

La evidencia científica, agregó, demuestra que no se presentan cambios importantes en la luz solar en los países cercanos a los Trópicos, por lo que no está justificada su implementación desde 1996.

El ahorro de energía es muy bajo, menor al uno por ciento anual del consumo nacional, debido a la constante innovación tecnológica en enseres domésticos, así como el cambio de luminarias convencionales por ahorradoras de energía, de modo que no impacta favorablemente en el gasto familiar, apuntó la secretaria.

“En el 2021 el consumo nacional y el ahorro por el horario de verano solamente fue de 537 gigawatts por hora, que equivalen a un 0.16 por ciento del consumo nacional y un ahorro económico de mil 138 millones de pesos, que representa solo el 0.2 por ciento del consumo nacional de electricidad”, sostuvo.

La reducción de emisiones de dióxido de carbono durante 2019 fue de apenas 0.07 por ciento del total nacional, de acuerdo con datos de la Secretaría de Energía, del Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias, del Fideicomiso para el Ahorro de Energía Eléctrica y de la Comisión Federal de Electricidad.